A un beso del pasado, de ANA F. MALORY

Hay libros que te hacen suspirar, hay libros que te hacen desear, hay libros que te hacen olvidar, hay libros que te hacen vibrar, hay libros que te hacen sonreír, hay libros que te dejan a flor de piel… Y luego existen otros que reúnen todo eso, es decir, que, durante su lectura y también cuando cierras la tapa, te hacen creer que la magia existe, como A un beso del pasado

a un beso del pasado

Elaine es una profesora correcta, formal y clásica. Es atractiva, castaña, de ojos verdes, pero va siempre vestida en tonos gris, negro y blanco, elegante aunque parece una institutriz, para hacerse respetar, creo que más a sí misma que a los demás. Ha creado un caparazón por culpa de su mala suerte en el amor, para no sufrir. Es la mejor amiga y dama de honor de Charlotte, que va a organizar la pedida de mano en un hotel de Londres mediante una fiesta un tanto singular. Como la novia es amante ferviente del siglo XIX, al igual que nuestra protagonista, ha decidido que la pedida versará sobre ese tema: todos los invitados, hombres y mujeres, deberán vestirse como si fueran los personajes de alguna obra de época: vestidos largos y abombados en los pies, levitas, etc.

La historia comienza cuando Elaine recibe la llamada de Harry, su ligue actual, para cenar con ella. Pero la cena se trunca porque John, el mejor amigo de Harry, (ambos son también muy amigos de Peter, el futuro marido de Charlotte), regresa a Londres para tomarse unas vacaciones. Y todos se van a una fiesta en casa de los novios. A Harry le falta tiempo para enfriar cualquier contacto con la profesora…

Elaine y John se llevan como el perro y el gato. Ambos sienten la misma emoción negativa, esa chispa que los electriza (¿en verdad es negativa?), y el sentimiento es mutuo, pero con una particularidad: no pueden quitarse los ojos de encima cuando creen que ninguno se da cuenta, ni siquiera los propios protagonistas de esta mágica historia.

Los días pasan y llega la pedida de mano de Peter y Charlotte. Sin embargo, los planes de Elaine de ir acompañada por su caballero andante, Harry, se vuelven a estropear cuando quien se presenta en su casa para recogerla no es otro que John, pues Harry está de viaje de negocios y le ha exigido a su amigo que lo haga por el bien de la joven. John lo hace sin dudar y deciden ambos firmar una tregua por respecto a sus amigos, por lo menos lo que dure la fiesta.

Pero la suerte de que esa noche sea especial se evapora en un instante, porque nuestra profesora escucha a escondidas a John cómo regaña éste a Harry por teléfono, ya que Harry, en vez de estar de negocios, está de cita por placer con una secretaria. Enfadada más consigo misma que con su actual ligue, pues parece que Elaine no consigue un hombre bueno que la ame en su vida, la muchacha sale corriendo del hotel. En plena calle, John permite que ella se desahogue. Elaine desea fervientemente encontrar el amor y, entonces, sin esperarlo ninguno de los dos, John la besa. Y cuando, después de dejarse conducir por la fantástica sensación de aquel maravilloso y grandioso beso, se separan, ambos se encuentran en Londres, sí, pero en el primer tercio del siglo XIX…

Aquí empieza la verdadera historia…

¿Qué ocurrirá? Están en la misma calle, ellos no se han movido de espacio, pero sí de tiempo. ¿Es un sueño o una pesadilla? ¿Cómo van a regresar a la fiesta de Peter y Charlotte si el móvil no funciona, si en vez de taxis hay carruajes tirados por caballos, si no conocen a nadie, si no existe un lugar para pedir auxilio…? Están juntos y solo se tienen el uno al otro…

Es una historia diferente que me ha encantado, donde se combina lo contemporáneo con lo histórico. Te absorbe desde la primera página. No te aburres. La trama es sencilla, está muy bien construida y secuenciada, está en orden, no te pierdes en ningún detalle ni en ninguna escena. Y Ana F. Malory escribe perfecto, pues tu mente evoca las descripciones que hace para que el lector sea partícipe de las acciones, del ambiente, de la época. Los diálogos son divertidos y están cargados de emociones que a veces te hacen reír, y otras te hacen desear… Y, aunque me imaginé el final, no he podido levantarme del sofá hasta terminar la última frase. Es una historia muy bonita, con un final distinto, especial, que te deja una sonrisa en los labios y que te hace suspirar y desear ser Elaine.

John y Elaine poseen caracteres opuestos por completo y es esto lo que más me ha gustado. Debo aclarar que el pasado de ambos también es natural, es cotidiano, sin maldades, ni graves humillaciones, ni secretos escabrosos que podrían poner en peligro a la pareja protagonista, y lo he agradecido muchísimo. Normalmente estamos acostumbrados a leer historias, o a escribirlas, sobre personajes que esconden algo, porque después es necesario que ese algo oculto salga a la luz para que los protagonistas espabilen y cambien para creer en el amor, pues se requiere un cambio en toda historia para crear una historia. No obstante, de vez en cuando es bueno descansar un poco de ese dramatismo. En ocasiones, lo complejo no tiene por qué ser siempre lo elegido, y lo sencillo resulta incluso más atractivo y atrayente. Esto no quiere decir que no halla inconvenientes entre John y Elaine, pues los hay, y el más importante es la realidad que parece sueño a veces y pesadilla otras tantas…

John es tranquilo, seguro de sí mismo y muy paciente. Elaine es nerviosa, insegura e impaciente. Y lo mejor de todo es que hacen una pareja perfecta, se complementan. Irremediablemente te enamoras de ellos, porque, ¿quién no amaría a Elaine, que se vuelve muy femenina, atenta, fuerte y protegida cuando está John presente?, ¿o de John, que se convierte en el caballero andante que ofrece todo cuanto esté en su mano para que la profesora no sienta miedo?

Deben vivir juntos durante un tiempo haciéndose pasar por un matrimonio, pues el siglo XIX no es el siglo XXI. Son obligados a ello y deben aprender muchas cosas. Es difícil convivir en pareja, pues imagínate si encima es algo impuesto entre dos personas tercas que son incapaces de admitir sus propios sentimientos. Y, por supuesto, eso implica más cosas que dirigirse miradas de reojo cuando creen que nadie los ve…

Y no nos olvidemos de Harry… Ni de más personajes “antiguos” que te harán reír, te crearán suspicacia y te caerán maravillosamente.

Tramas dentro de la trama principal. Dos realidades, dos historias en una sola…

¿Te animas a descubrir lo que se esconde en A un beso del pasado

Sientes la magia en las páginas y esto convierte al libro en una obra especial que se ha hecho un hueco en mi biblioteca y en mi corazón.

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