El arte de la seducción, de MELANIE GEORGE

Fue uno de los primeros libros de novela romántica histórica que ocuparon mi biblioteca y de las tramas más bonitas que he tenido el placer de disfrutar y de soñar. Se trata de El arte de la seducción, de Melanie George.

Melanie George es una de las autoras más vendidas de USA Today. Construye unos personajes vibrantes y posee un talento único y natural a la hora de crear diálogos ingeniosos. Desde aquí, la escritora cuenta con mi más sincera felicitación.

El arte de la seducción es un libro maravilloso. No se trata de un importante noble que necesita un heredero, que conoce a la hija de un noble, a una heredera de importante dote, y ambos se enamoran. No. Esta es la historia del segundo hijo de un duque, Dominick, y de la hija pequeña de una familia aristocrática, Parris, que se conocen desde hace mucho, que fueron amigos y confidentes cuando ella era una niña y él un jovencito que había posado los ojos en la hermana mayor de Parris, Annabelle. Una historia fascinante…

el arte de la seducción

Kent (Londres), 1842

La obra comienza con una escena cargada de pasión: una jovencita inocente seduce en un baile de máscaras, en un jardín, bajo la luz de la luna, al amor de su vida: Dominick Carlisle. Sí, ella era virgen… Y lo peor de todo es que a la susodicha se le cae un pañuelo de tela cuando se marcha corriendo, un pañuelo donde hay dos iniciales grabadas: A.S. (Annabelle Sutherland). A nuestro protagonista no le queda más remedio que pedir su mano en matrimonio al día siguiente.

Pero la situación se complica… Annabelle no fue aquella virgen, inocente, sensual y entregada que conquistó a Dominick, no…, aunque esto de momento nuestro caballero no lo sabrá, pues su nueva prometida se encargará de guardar el secreto de que no fue ella, con tal de tenerlo como marido… Y unos días después de anunciar el compromiso, descubre a su prometida en la cama con su hermano mayor. Esta tragedia desemboca en la ruptura del futuro enlace y en la marcha precipitada de Londres de nuestro protagonista.

Ocho años después, Dominick regresa…

Y la situación se enreda aún más…

Tras tanto tiempo afuera, Parris cree que el hombre de su vida, el único por el que ha palpitado siempre su corazón, a quien se entregó una noche en un baile de máscaras, está muerto. Sin embargo, en una fiesta de temporada lo ve. ¡Está vivo! Y, para colmo, es el nuevo duque de Wakefield.

Parris es una joven diferente a las demás damas. No hace caso a los cotilleos que giran a su alrededor, pues fue plantada ante el altar por el único prometido que ha tenido. Ella está demasiado ocupada en un proyecto personal: es lady Escrúpulos, una mujer que se encarga de ajusticiar a los mujeriegos que plagan la alta sociedad. Pero no será fácil para la joven, pues Dominick ha vuelto, el hombre que la protegió en su niñez, su único amigo, su amor secreto, el hombre que pondrá en peligro su oculta identidad.

Mientras tanto, Dominick se propone desenmascarar a lady Escrúpulos, pues no le interesan en absoluto las obligaciones que su nuevo cargo le impone, un cargo que jamás pensó ni quiso heredar: el ducado de su familia.

Con lo que no cuenta ninguno de los dos es con los sentimientos dormidos que albergaban sus almas. Y, cuando nuestro caballero descubre que sus pensamientos se centran siempre en Parris, comenzará un juego de seducción para enseñarle un par de lecciones a esa niña de antaño que hoy es la mujer más hermosa que ha conocido en su vida.

Y este juego de seducción, ¿los llevará al altar?

Parris es un ser incomprendido, insultado y marginado de su familia, una familia, sobre todo su hermana Annabelle, que la hiere psicológicamente y adrede desde que tiene uso de razón. No obstante, hasta hacía ocho años, era Dominick su salvador, quien la protegía, quien la consolaba, quien la escuchaba y quien conocía a la verdadera Parris, una niña aventurera cuyo mayor sueño era recorrer el mundo. Pero Dominick se fue, la abandonó durante ocho largos años, mucho tiempo, pero no el suficiente para olvidar…

Y ahora que ha vuelto, Annabelle se encargará de cazarlo de nuevo. Annabelle… ¡La odio! ¡Qué buen antagonista! Es una mujer horrible, superficial, envidiosa y caprichosa, que hace ascos a su hermana a la mínima oportunidad.

Ahora la situación se complica. Dominick no está dispuesto a soportar a su antigua prometida, y mucho menos a aguantar que esa familia siga dañando a su Parris, por lo que los ocho años transcurridos se evaporarán en un instante. Sin embargo, nuestra protagonista no está muy por la labor de perdonarlo, y menos después de aquella mágica noche en que lo conquistó tras una máscara…

Parris me parece encantadora. ¡Es un alma pura! Es dulce, tierna, luchadora, fuerte, divertida, ingeniosa, inocente, que prefiere la felicidad de los otros a la suya propia, y eso incluye no luchar por el amor de su vida, pues Annabelle se encargará de hacérselo saber. Y Dominick… ¡Qué hombre! ¡Me encanta cómo la defiende! Adoro cuando la rescata.

Es una trama preciosa, de verdad que es hermosa, un cuento de hadas… Mientras va aconteciendo la historia vamos descubriendo situaciones vividas cuando ella era una niña y él un jovencito, pero no como flashback, sino en los mismos diálogos. Él recurre al pasado que los une. Se acuerda de cada pequeño acontecimiento, por muy insignificante que fuera, de ella, de los dos. Y es maravilloso la forma en que la va conquistando… La pasión desenfrenada y el amor puro se entremezclarán para desatar un torbellino de emociones en quien tiene el placer de leer El arte de la seducción.

Por eso me gusta tanto este libro, por eso lo he leído tantas veces, porque ellos ya se pertenecen desde siempre, aunque no lo sepan. Cuando los protagonistas son así, el escritor de la obra consigue atrapar de una forma mágica al lector.

A solo queda descubrir la verdad, o las verdades, porque hay varias…

¿Lady Escrúpulos ajusticiará al nuevo duque de Wakefield? ¿Dominick desenmascarará a lady Escrúpulos? ¿Annabelle se aprovechará de la situación, envenenará a Parris para quedarse con Dominick? ¿Y aquel pañuelo de tela olvidado ocho años atrás? ¿Qué ocurrirá cuando Dominick descubra la verdad de ese baile de máscaras que le cambió la vida?

Es fresca, amena, perspicaz, natural, sensual y muy romántica… ¡Perfecta!

Un pensamiento en “El arte de la seducción, de MELANIE GEORGE

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