Los siete secretos de la seducción, de ANNE MALLORY

los siete secretos de la seducción

Anne Mallory era una escritora desconocida por completo para mí hasta que me topé con Los siete secretos de la seducción en la librería. Debo decir que la portada no me entró bien por los ojos, de hecho, no me gusta nada, un punto en contra, en mi opinión, aunque para gustos colores. Además de escribir, me dedico al diseño gráfico y a la maquetación y sé que es muy importante la primera impresión en cuanto a la venta de un libro se refiere, y eso sin duda recae en la portada. Es una mera opinión, lamento si alguien se siente ofendido, no es mi intención. Yo soy más partidaria, en las novelas románticas históricas, de hacer portadas que reflejen el ambiente, el paisaje, algo, un objeto clave incluso, cualquier cosa que no sean caras, ni siquiera cuerpos semidesnudos. Es más seductor, nunca mejor dicho, pensar en lo que se esconde debajo de la ropa, que ver sin obstáculos lo que está a la vista, pues lo escondido te incita a descubrir.

No obstante, primero me atrapó el título y la sinopsis de la contraportada fue el último aliciente que necesité para comprarlo. Sin embargo, cuando abrí la tapa y me embarqué en su lectura, descubrí otro mundo. Es esa clase de obras que esconden algo mágico en el interior y que se desconoce en el breve y simple argumento, ni una pista existe, lo que significa que el resultado es maravilloso. Es una historia sencilla, pero está tan bien escrita y tan bien edificada que es inevitable: te enamoras poco a poco de la trama principal.

Es un libro divertido y muy pero que muy entretenido, sencillamente te devora sin darte cuenta. Me he reído mucho con esta obra, ¡mucho! He sentido mariposas en todo momento en el estómago, no he podido parar de leer. Y las veces que he intuido cosas… He estado de principio a fin expectante y con unas inmensas ganas de conocer la verdad que se oculta entre líneas…

Miranda Chase es una muchacha que no pertenece a la alta sociedad pero que ha recibido una educación intachable. Es muy inteligente, tenaz, demasiado correcta y conocedora de sus limitaciones económicas, aunque no por ello deja de soñar con lo que en verdad desea su corazón: sobre todo viajar, aunque no sola…

Una tarde, mientras trabaja en la librería de su tío, y a la vez que está leyendo el último libro publicado de su autor favorito, Los siete secretos de la seducción, entra en el establecimiento un caballero increíblemente atractivo para recoger un encargo. Enseguida, el caballero, movido por la curiosidad y la picardía, entabla una extraña, elocuente y excitante conversación con Miranda.

(Debo recalcar aquí que el punto fuerte de la obra de Anne Mallory son los diálogos, las conversaciones, ya sean cortas o largas, entre los protagonistas, sin lugar a dudas, son divertidas, sagaces y muy excitantes. Y los besos… ¡Qué bien describe la autora las emociones y los besos!)

Miranda, traspuesta tanto por el físico del hombre como por su locuaz e intrigante inteligencia, se entera, unos días después de que se trata del vizconde de Downing, Maximilian, un canalla encantador, uno de los mayores libertinos que cree que la única emoción verdadera en la vida es el deseo.

Comienza entonces un misterioso juego de seducción. Max se las ingenia para contratar a Miranda en su casa. El vizconde posee una biblioteca inmensa con un valor incalculable y requiere la ayuda de una persona versada, sabedora de la literatura, quiere a la mejor, no tiene dudas, la quiere a ella. Pero solo le interesa la conquista, en principio… la que siempre justifica su escandaloso modo de vida. No obstante, no existe el plan perfecto, y la inocencia, la confianza y el amor que irradia Miranda hace que suceda algo impensable, algo que trastocará sus planes de seducción, algo que podría amenazar el cínico corazón del vizconde.

Debo hacer hincapié en lo sorprendente que me ha resultado la inteligencia de Max. ¡Me parece fascinante! Es un protagonista masculino maliciosamente listo. Más que la mera picardía con la que suelen contar los galanes de las novelas, Max es increíble: posee una mente privilegiada, que no tiene intenciones de mostrar. Ha creado un caparazón que aisla al verdadero, misterioso y calculador vizconde, aunque el amor a lo mejor puede derrocarle los esquemas…

Y, mientras tanto, Miranda se cartea con el autor de Los siete secretos de la seducción, pues queda cautivada e intrigada por la obra, sin imaginar que sus apasionadas palabras la convertirán en el objeto de deseo del maquiavélico vizconde, ni que acabará irremediablemente enamorada de él.

¿Max se atreverá a corromper a la señorita Doña Rectitud, Doña Virtudes y Doña Inseguridades solo por un simple deseo carnal? ¿Habrá algo más detrás de sus pícaros actos? ¿Quién seducirá a quién? Y, lo más importante, ¿quién es realmente el vizconde de Downing?

Querid@s lectores, dicen que quien juega con fuego acaba quemándose y que, en este caso, la seducción cuenta con siete secretos, ¿te atreves a llegar al final y descubrir lo que ocurre después del secreto número siete? Yo me muero de ganas por leérmelo otra vez…

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